lunes, 29 de marzo de 2010

Y Rajoy sigue empleando "malos hábitos" al comunicar en relación con el delicado "caso Matas" ....

Mariano Rajoy, que presume en círculos próximo de "controlar bien los tiempos" , en la práctica lleva fallando una y otra vez. En estos momentos de tanta expectación por la resolución del juez, el líder del PP después de esperar demasiado tiempo antes de hablar, ahora hace una declaración que resulta incoherente con la postura oficial del partido de presunción de inocencia de los anteriores imputado en el caso Gürtel. De sopetón, abre la boca y dice -“Le deseamos lo mejor al Sr. Matas ... y que se defienda ... en fin ... si puede, ... demuestre su inocencia ...".

Cualquiera que escuche las palabras Rajoy (observando tono, titubeos, etc.), acaba concluyendo que el líder del PP ya tiene claro que Matas es culpable.Con cada actuación, Rajoy me hace sospechar que no es tan inteligente emocionalmente como se requiere a un líder de su talla.

¿Cuándo aprenderá Rajoy a comunicar con eficacia?

sábado, 27 de marzo de 2010

El silencio deja de ser “inteligente” cuando la evidencia es patente y las hemerotecas acusadoras de nuestras declaraciones ...


El caso Jaume Matas es un buen ejercicio para comprender lo que sucede con las declaraciones que hacen los políticos respaldando a personas o actuaciones que después no están a la altura de las circunstancias.

Mariano Rajoy fue muy valorado por su mesura con las palabras, y se llegó a decir que aplicaba bien “el silencio inteligente” para capear las muchas tormentas internas en su partido cuando aterrizó en la sede del Partido Popular en Génova, 13. No entro a valorar su valía política y su estrategia sino su modo de manejar la comunicación con ese silencio que se ha tornado menos inteligente y hasta un arma arrojadiza en su contra.

El paulatino menosprecio del uso del silencio por parte del líder popular parece estar relacionado con una interpretación generalizada que tal habilidad comunicativa esconda “verdades no confesables” a los interlocutores. Llegado ese extremo, el comunicador, en este caso Rajoy, debe sopesar el efecto negativo que pudiera tener el ejercicio continuado del silencio; beneficioso cuando se asocia con mesura e inteligencia emocional, sin embargo, nocivo si se asocia con una posible ocultación o falta de transparencia que desemboca en una pérdida de credibilidad.

Si ello se asocia a declaraciones registradas en las hemerotecas, que hoy hacen tan arriesgadas las comunicaciones orales como las escritas, Rajoy debe comprender que toda la prensa ha sacado a relucir sus afirmaciones de alabanza en 2004 de Jaume Matas y su estilo de gobernanza. Concretamente avaló a Matas en su forma de gestión de la comunidad autonómica balear, insistiendo que sería el estilo de gobierno que le gustaría aplicar al Estado Español cuando llegara a La Moncloa.

Con tales antecedentes registrados, hoy, Mariano Rajoy no puede “dar callada por respuesta”. Ni es inteligente en el ejercicio como comunicador ni prudente si desea ser un comunicador creíble.

El comunicador asertivo sopesa la amenaza que supone cada acción comunicativa, para saber afrontar los retos sopesando el rango de riesgo y el grado de amenaza que minimicen o potencien cada oportunidad de aclarar y consolidar posturas de confianza y credibilidad.

¿Sabrá Rajoy ser coherente con su propia honestidad comunicativa ante este difícil reto?